AXARQUlA, n° 14, Verano 2009
 

SECCIÓN DE BIOGRAFÍAS
 
Dominique Aubier : La dame de Carboneras
Miguel Galindo Artés
Escritor
 
Mi profundo agradecimiento a María Andrés Fernández, Sofia Caparrós, Andrés Fernández, Dominique Aubier; Juan Grima, José Estebán y otras personas de la localidad, por dedicar su tiempo a la memoria.
 

I. INTRODUCCIÓN
 
Con este ensayo vamos a acercarnos a la vida y a la obra de una mujer vinculada estrechamente con España, Andalucía, el Levante almeriense y, especialmente, con Carboneras. Se trata de una labor de rescate de una personalidad intelectual y escritora francesa apasionada por el sur, que llevó a cabo un intenso trabajo de creación en unos años considerados de lucha del régimen franquista por sobrevivir (1960-1975) y que compartirá su residencia entre París y Carboneras. Este homenaje que le tributa Axarquía continúa la línea de estas secciones que rescatan una vida y obra literaria catalogada de valiosa para nuestra intrahistoria. Pero en el caso que nos ocupa debemos considerar cl amplio abanico de sus intereses literarios, pues tratamos de una pensadora ampliamente reconocida por sus estudios cabalísticos y simbología del alfabeto hebreo; además de hispanista convencida come, demuestran sus trabajos sobre la tauromaquia, la traducción de Bernal Díaz del Castillo y del teatro barroco español, las colecciones ilustradas sobre Sevilla, Pamplona, y, sobre todo, libros que recogen sus interpretaciones esotéricas acerca del conocimiento subyacente y los distintos sentidos de obras cinematográficas, así como literarias, entre otras, el sentido cabalístico del Quiote.
 
Por si esto fuese poco, su amplia bibliografía (de la que publicamos un adelanto provisional) así b aconseja. Además le cabe el orgullo de haber contribuido, mediante la publicación en español de su ensayo Don Quijote, cabalista, a que el ministro Manuel Fraga propusiera la derogación del edicto de expulsión de los judíos, promulgado en 1492, aún en vigor en 1967. También escribió una valiente carta a Jacques Chirac, titulada Tir de voyance sur Mururoa, iras realizarse las últimas pruebas nucleares en este archipiélago.
 
Algunas de las noticias sobre ella se encuentran en las direcciones de Internet al consultar con el seudónimo con el que, como escritora, firma sus obras. De este modo, los investigadores deberán enfrentarse a dos pistas distintas, intrique en una misma persona: Marie-Louise Labiste (la mujer) y Dominique Aubier (la escritora).
 

II. LA IMPORTANCIA DEL PERSONAJE: VIDA Y OBRA
 

De su dilatada vida nos interesa sobre todo historiar su vinculación con España. Axarquia le cabe el honor de acoger esta semblanza, posiblemente la primera en español, desde un Sur que siempre la acompañó. Además as! b deja claro en algunas de sus obras: España, Dos secretos de España, El poder de la rosa, etc.
 
Marie-Louise Labiste nace el 7 de mayo de 1922 en Cuers (Condado del Var, en la Provenza francesa, al sudeste del río Var, próximo a Toulon, cornarca de los Alpes=Costa-Azul). Estudia en Niza y le sorprende la II Guerra Mundial con 17 años. Se unió a la resistencia francesa en Grenoble y adopta el seudónimo de Dominique Aubier, no como escritora, sino como resistente (existe una casa editorial en Paris, fundada en 1924 por Fernand Aubier, aunque desconocemos el vínculo con nuestra escritora). Allí conoce al que será pronto su marido, eh médico, también militante de la resistencia, Genon-Catalot, con quien tendrá dos hijos. El será quien influya en el gusto por la pintura y Marie-Louise se rodeará de un ambiente ilustrado que jamás abandonará. No obstante, en 1958 se separan y Dominique decide explorar el sur, buscar un lugar apacible donde educar a su pequeño hijo Bruno y que, al mismo tiempo, le permita dedicarse al pensamiento y a la escritura de una interpretación cabalista del Quijote. Por aquel entonces estaba vinculada en Paris al grupo de españoles exiliados que se reunían en torno a la Librería de Soriano (Claudín, Semprún). Allí concce a Manuel Tuñón de Lara, quien sobrevivía escribiendo como «negro» (según Haro Tecglen), mientras se licenciaba en la Sorbona. De esta colaboración, con la firma de Dominique Aubier y Tuñón de Lara, tenemos el libro Espagne. También conocerá a Juan Goytisolo, con el que trata de participar en un proyecto de revista literaria, finalmente frustrado. Edita sus obras en la editorial Seuil y bajo el estímulo de Alexander Derjansky, director de la revista Esprit, quien le redacta una lista de libros y la anima al estudio del hebreo, inicia sus pesquisas, como el inspector Colombo, a la búsqueda del texto hebraico que Cervantes dice comprar en el mercado de Toledo. En esta ciudad, afirma la autora, Cervantes se inclina hacia la cabala y el texto permite ese acercamiento.
 
Así recuerda Roberto Mesa el ambiente que rodeaba la librería de Antonio Soriano: «[...] Soriano ofrecía a cada uno el calor la cordialidad eficaz, la sonrisa. Para reunirnos mejor organizaba ventas con los autores, como pretexto para maravillosas fiestas del espíritu y de la amistad [...]  Intelectuales ligados a España, españoles de Paris o de otra parte llenaban la pequeña tienda de sonoridades castellanas, de ceceos andaluces, de gravedad académica francesa. En aquellas noches, Lobo, alegre y de cab ellos rizados, [...] Orlando Pelayo sus telas alucinadas, grandiosas [...]. Peinado, un Don Quijote de pinceles dirigidos hacia los molinos del arte y del paisaje, u Ortega, o Manolo Ángeles Ortíz, [...], confidente de los años de infancia y de juventud de Federico, [...]. No puedo olvidar aquellas siluetas familiares: Dominique Aubier, [...], Juan Goytisolo, pequeño, nervioso, disparando la información como se descarga una metralleta; Tuñón de Lara, ensoñación y encanto, acercando un oído rebelde hacia Elena de la Souchère [...] Emmanuel Robles, solar y profundo, cerca de Albert Camus, taciturno, quizá demasiado grave, preocupado [...]». Situada en la rue de Seine, la librería resultaba indispensable para aquellos que amaban España, que aprendían su lengua o la enseñaban. Los lunes realizaba tertulias y durante los sesenta comenzaron a llegar jóvenes en viajes de fin de curso que buscaban libros que estaban prohibidos en España, momento que aprovechaba Antonio para «hablar mal de Franco».
 
Durante la década del cincuenta hasta su separación matrimonial, Dominique Aubier y su marido visitan en varias ocasiones España y quedan testimonios literarios y fotográficos que ella publica: Fiesta en Pamplona (1955) y Fiesta en Sevilla (1954-56). La primera vez visitaron solo Barcelona, donde asiste a una corrida de toros. A partir de entonces se despierta su pasión taurina, sobre todo iconográfica, realizando documentales, películas y libros ilustrados en colaboración con un reconocido equipo de fotografía.
 
En su recorrido por e! sur, tuvo oportunidad de conocer las principales ciudades de Andalucía (Sevilla, Córdoba, la costa malagueña). Aquella luz quedó para siempre en su retina y años después, cuando decida fijar su residencia en este sur, sus pasos la llevarán al Levante. Primero Cartagena y Lorca, después Vera, mas adelante Garrucha y Mojácar, y finalmente Carboneras. Esta metáfora en fuga más allá, más aún al sur, conduce sus pasos hacia el barrio de Los Cocones, al sur también de la localidad. Aquí, frente a unas playas vírgenes, de aguas azuladas que tributan su oración cotidiana al sol de levante, en el invierno de 1961, Dominique Aubier decide establecer el centro vital, su espacio de creación e inspiración, y diseña la vivienda, que durante aproximadamente treinta años dará cobijo a tanto pensamiento encendido, buscando la luz del sentido de los signos. Esta labor semiológica es propia de los filólogos, si además b aplica al texto literario, caso de su estudio sobre el Quijote, damos en crítica textual hermenéutica, para la que se requiere un amplio conocimiento de los símbolos gráficos y sus sentidos.
 

Desconocernos la formación académica de Aubier, aunque parece ser una escritora de formación autodidacta, un ingenio lego, que se despliega valientemente a partir de los estudios hebraicos y pudiera compararse con ese arquetipo de mujer, tan propio de la ilustración francesa (Madame dc Staël, Madame de Sévigné, pero también en la línea de una Madame Blavatsky), interesada en descifrar el código oculto y único de todos los sentidos. Por eso, D. Blumensthil afirma: «Dominique Aubier dedica su vida a resolver el misterio del Quijote, rescatando la memoria de una España como Tierra de Encuentro de las tres religiones reveladas. Propone para el futuro un vasto proyecto cultural al colocar en su centro el poder del Verbo revelado». En nuestra tradición literaria tenemos la profunda obra en prosa del poeta Larrea en el mismo sentido simbólico-hermenéutico, aunque sus intereses difieren así como, sus interpretaciones. En cuanto a la tesis de Dominique, son de señalar los trabajos de Américo Castro sobre la realidad histórica de España, que pudieron estimular y confirmar algunas intuiciones de la escritora «franco-carbonera».
 
Mientras Dominique avanza en su obra, la mujer Marie-Louise vive en Carboneras, educando a su hijo pequeño, colaborando en lentos proyectos de desarrollo del pueblo, recibiendo atrayendo visitas de prestigiosas personalidades parisinas y asistiendo divertida al desembarco de la industria cinematográfica en Almería. Actores y directores de cine, periodistas, estudiosos y escritores tuvieron la oportunidad de visitarla en su casa. Será durante esta década cuando se documenta la colaboración en la prestigiosa revista Cahiers du Cinéma. De 1961 data su estrecha amistad con el desdichado artista, escultory pintor, Hans Hartung (Poids de 1.66 grammes). También la filmación en blanco y negro de las ganaderías de Vera y Córdoba que después editará en colaboración con Gilbert Bovay (Mito y metafísica de la corrida), dando cuenta de su amistad con el padre del torero Luis Miguel Dominguín y del Gallo. Recientemente, en agosto de 2008, Olivier Orchard, junto con el cantaor Oscar Guzmán, ha realizado una película-documental donde la autora comenta el arte del toreo de grandes maestros (Domingo Ortega, Manolete, Luis Miguel, Antonio Ordóñez), intercalando recuerdos de estos años andaluces.
 
Con estas palabras rememora esta década prodigiosa: En ose momento nos encontramos en Carboneras muchos famosos: los pintores Hartung (surrealista), Jesús Soto, Antonio Assis, [Julio Le Parc (cinéticos); arquitectos como Olivier Clément Cacoub, André Bloc]; del mundo del cine: Orson Welles, Omar Shariff. Peter O'Toole. [David Lynch, Eddie Fowlie, Paloma Picasso], el escultor malagueño Berrocal.
 
Pero no sólo se trata de prestigiosos artistas extranjeros, también se dan cita en su entorno un grupo de personas de la localidad, gracias a la buena acogida que recibió, desde su llegada al pueblo, de Antonio Fernández, funcionario que hacía las tareas de secretario del Ayuntamiento, hombre emprendedor y culto que se benefició de esta amistad. Con el novelista lorquino Castillo Navarro, el arquitecto O.C.Cacoub, el médico foniatra Alfred Tomatís y otros socios (Pedro Martínez Guijarro, Ángel Sierra Larrea, Edgar Pillet) fundan la Sociedad de Amigos de Carboneras con el propósito de promocionar el turismo. Rafael Lorente, en su crónica novelada Thalassa, relata este periodo complicado y febril que obnubiló a las autoridades, vecinos y especuladores urbanísticos de Murcia, Cartagena o Barcelona.
 
Todos estos proyectos se tradujeron en unos magníficos trabajos documentales (pianos, estudios, fomento de la cultura, respeto al medio ambiente) y arquitectónicos que a duras penas llegaron a realizarse. Quedan algunas importantes viviendas aisladas que dan idea de b que pudo haber sido ese sueño de turismo de calidad (El laberinto, El Rancho, entre otras). Llegaron a considerar el cambio de nombre del municipio, pues «Carboneras» les parecía poco comercial, por el de Villa del Mar. Naufragó, como otros objetivos que nacieron con el entusiasmo de diseñar un refugium espiritual en el edén.
 
Citemos uno de los recuerdos de estos años que aparece en su dirección de Internet (Dominique-Aubier.corn)1: «Yo vivía en Andalucía, en un pequeño pueblo de pescadores, cuando una mañana me despierta mi secretaria: ¡ Vienen a ver el lugar! Un ejército de soldados de infantería desplegados a lo
 
largo de la carretera entre la arena y cactus. Una llamada telefónica me informa de que se requiere mi presencia en el Ayuntamiento. Un elegante oficial de la Guardia Civil se dirige a ml para someterme a un interrogatorio. Era el coronel Altares, el tío de Carlos Saura, el cineasta, y Antonio Saura, su hermano, el pintor y a partir de ahí mis amigos».
 
El debate suscitado a partir de la publicación de sus estudios cabalísticos sobre et caballero de la Mancha le aportó notoriedad y fama en este momento, siendo invitada a diversas universidades, como la de Granada, para dar a conocer sus investigaciones sobre Don Ouijote, cabalista.
 
Al mismo tiempo personalidades relevantes del judaísmo visitan Carboneras bajo su estimulo, los rabinos Albert Hazan, Josy Eisenberg; escritores como André Chouraqui 1917-2007) interesado en la colaboración con Dominique para emprender la traducción de la Biblia; Pierre Dumayet (1923); Jacques Scherer, Josane Duranteau, Sarah Lebovici, Emile Sebban, Jo Kanoui, André et Michelle Cohen, Miguel Sierra, Manuel Massot, el embajador Ulrich, Anita Salomón, Raoul Guys o Lady Norton; periodistas: Verònique Skawinska (que escribió un libro sobre su visita a Carlos Castaneda), Jean Chalon o cl citado Gilbert Bovay; críticos de arte como Jean Clay; los pintores Demarco, Hartung, y el citado doctor Tomatis, con su invento de la oreja electrónica de traducción simultánea. Como aglutinador, junto a ellos, el escultor Edgar Pillet. Fruto de estas relaciones surgieron coloquios y seminarios a los que asistían relevantes personalidades para debatir sobre la cabala, el zohar, la tradición de Sefarad y el pensamiento de Cervantes. Sobre este ultimo, Aubrier trata de situar su obra, el Quijote, como recurso civilizador de alta metafísica al servicio de lo humano.
 
Con el desarrollo industrial del municipio, a partir de los primeros años ochenta, se aleja cada vez mas de Carboneras. Primero se afinca en un pueblo de Cuenca y a los pocos años, en 1988, cruza los Pirineos y decide fijar su residencia en Francia, en Damville (al noroeste de la capital, en la región de Normandía). Desde allí, con esa mirada serena de quien ha observado con frecuencia el mar amable de un sencillo pueblo de pescadores, podemos parafrasear a Marie Thérèse de Brosses en un artículo dedicado a Dominique (Revue Intemporelle, 7, 1995): «Notre brave dame — soixante douze ans vecus sans peur et sans compromission — tient sa mise braquée sur un seul objectif le message du salut»2.
 
En cuanto a su extensa producción literaria, podemos aceptar la clasificación que ella misma propone: a) obras de juventud (1946-1961), formada por ensayos, interesantes cuentos, álbumes fotográficos, etc. Su primera obra data de 1946, Contes de Verte Foi, en edición de Le Bateau Ivre. A partir de 1952 se documentan sus ediciones en Seuil, Le Maître-jour. De 1956 es cl libro Espagne, edición n castellano ese mismo año en Buenos Aires, también Fiesta en Sevilla (edición en Londres y en Roma). La colaboración con Hans Hartung en El secreto de Pulcinella (guión surgido a partir de su colaboración con Roberto Rossellini en 1961 y que trata de descifrar el código secreto de la Commedia dell 'Arte). Y se cierra con su trabajo sobre Anna-Eva Bergman de 1964.
b) Obras de pensamiento (enseigner) (1964-1980) citemos solo Don Quijote, profeta de Israel ¬— también con el subtítulo de profeta y cabalista, eds. Obelisco, Barcelona—, pasando por Dos secretos para España de 1964 (en francés).
 
A simple vista resulta una clasificación incompleta. Es verdad que entre obras de creación y obras de pensamiento se desenvuelve el arco de sus intereses, pero elude nombrar sus artículos sobre cine publicados en los Cahiers du cinèma durante los años 60, en los que comenta el cine italiano de Rossellini, Fellini; su interés por los documentales taurinos y su doble afición por la imagen: por un lado, fotografía ilustrada y, por otro, cinematográfica. Con motivo del IV centenario de la edición del Quijote, se editó una version documental realizada e interpretada por Dominique Aubier. Finalmente sus cartas, entrevistas, la obra escrita y publicada por ediciones Le Qorban con sede en Cabecico del Aire, Carboneras, Almería, durante los años 70, los artículos sobre el Alzheimer y sus ultimas publicaciones bajo el sello editorial de M.L.L. (Marie-Louise Labiste).
 
III. EL AMBIENTE CULTO E INTELECTUAL QUE APORT6 A MOJACAR Y CARBONERAS
 

No sabemos de quién surgió la idea originaria, pero b cierto es que un buen grupo de intelectuales y artistas españoles y parisinos vuelven sus ojos hacia este litoral y en 1956 se documentan las primeras visitas. En el caso de madame Dominique no hay duda sobre su vida en Carboneras desde 1961. Se dice que apadrinó la primera taberna andaluza en Mojácar (El pimiento); se dice que vino como «cónsul» de los Roschild (adinerada familia judía norteamericana), para buscar dónde invertir para un turismo de élite o para construir un enclave estratégico en una imaginaria rata del Zohar. Lo cierto es que ejerce como, inmobiliaria avant la lêttre, comprando y/o alquilando a precios de época (irrisorios hoy día, dado el extravagante valor que ha adquirido el suelo en la costa) fincas y casas para su círculo de amistades artistas, teósofos, periodistas, escritores, médicos, etc. En una de las parcelas se construirá una vivienda, que imita la arquitectura almohade y cuyos pianos diseña dibuja. Desde ese momento se convierte en la Dama de Carboneras, apodada en el pueblo como La India, ataviada con un sari (vestido tradicional hindú, elegante y sofisticada prenda, cuya disposición y adaptación al cuerpo requiere todo un aprendizaje. Parece ser que b adoptó tras conocer a la esposa hindú de Rossellini, cuando los visita en Roma), rostro despejado y coronado con un perfecto y apretado peinado en mono, que dejaba entrever la larga melena negra reposada sobre la bronceada piel de sus hombros. Llegó a proponer al zapatero local, Sr. Caparrós, la fabricación de un modelo de sandalia anudada al dedo pulgar, que hoy dIa signe vendiéndose en la localidad. Juan Goytisolo recuerda la anécdota de una de sus visitas a Dominique en Paris, en la que ella le abre la puerta con una montera en la mano y le dice que la lleva para inspirarse cuando escribe sobre temas españoles.
 
Podríamos considerar que, junto al estimulo de Aubier, Carboneras vive su edad dorada y accede a la modernidad, auge auspiciado por la floreciente industria cinematográfica con el final del rodaje de Lawrence de Arabia.
 
Para trazar estas modestas pinceladas biográficas, hemos tenido que pertrecharnos de paciencia, porque ella misma borra las huellas y la leyenda se apropia del personaje. Como documentos literarios, donde encontramos referencias a ella, consideramos el texto citado de Rafael Lorente y los recuerdos de Juan Goytisolo novelados en varias obras autobiográficas como En los reinos de Taifas y Sellas de identidad.
 
Queden para otro momento las leyendas alrededor de la apertura del bar-taberna andaluza El Pimiento en Mojácar, los frustrados proyectos urbanísticos en Carboneras, el arrendamiento de un pueblo abandonado en Cuenca, las fantasías suscitadas por su figura de hembra poderosa, de atractiva belleza, etc.
 
Mientras la década de los 60 se desgranaba, Marie Louise ya era una consumada escritora que firmaba Dominique Aubier y en el pueblo era conocida como Madame Dominique. En Paris era La Dame de Carboneras. A este periodo corresponden todos sus estudios sobre Don Quijote y la cabala, además de otros proyectos literarios y cinematográficos. No está de mas recordar que algunas de las obras editadas o reeditadas están publicadas por la editorial Le Qorban y como lugar de edición Cabecico del Aire, Carboneras. Así refiere D. Blumenstihi-Roth otra perspectiva de estos años: «La Agencia France Presse de Londres señala, sin exceso, que su casa andaluza era el mejor restaurante al sur del Loira».
 
Quizás fuese a partir de la frustrada conversión de Carboneras en Villa del Mar, flanqueada por la potente industria afincada en los parajes mas hermosos del litoral, cuando La Dominí (ya con denominación propia del pueblo que la consideraba suya) decida abandonar tantos años de amor a esta costa, por un pueblo abandonado en Cuenca, donde se instala con un grupo de amigos artistas próximos a sus intereses de profunda espiritualidad, diríamos, místico-religiosa. No en vano su vestido así lo delataba desde el principio: un sari hindú. Una prenda elegante, que inspira recato y salvaguarda, tras el paciente doblado y redoblado plegar de varias decenas de metros de tela alrededor del escultural cuerpo, y que se adapta a todas las situaciones sociales. Además conoce a Budhi Darma, 280 patriarca del budismo, cuyas enseñanzas zen pudieron servir de estimulo para promover el acuerdo de paz entre la India y China. Si este exotismo, no era suficiente, su llegada coincide con el rodaje de las escenas de la conquista de la ciudad de Aqaba, precisamente en la playa del Algarrobico. De sus pertrechos, iras finalizar el rodaje, adquirió unos camellos con los que paseaba su esbelta elegante figura proyectada en el paisaje idílico, oasis primitivo. bañado por aguas azules. Toda esta modernidad se veía reforzada con la enseñanza de la lengua francesa, a través de sus secretarias (Teresa, sobre todo Genoveva), a los estudiantes mas prometedores de la localidad. Su figura de mujer independiente, solvente, cuita, servirá de ejemplo para tantas mujeres carboneras que la conocieron, como símbolo de progreso y autosuficiencia, pese a las inevitables leyendas que debió suscitar esa misma figura corno signo disolvente en una cerrada sociedad aislada que estaba cambiando con el ministro Fraga y los acuerdos del Concilio Vaticano II, durante la década de los 60, a la velocidad del seiscientos.
 
Esta imagen de mujer divorciada, cuita, escritora, seductora pudo contribuir a la emancipación de la mujer carbonera, quid, a fin de cuentas, encontró en Dominique un singular ejemplo de mujer libre y cosmopolita.
 
Puedo asegurarles, a quienes se tomen la molestia de consultar la pagina web citada, que descubrirá el amor y la pasión que vincula a esta escritora, curtida en la resistencia y autodidacta, con el pueblo en el que pudo desarrollar sus estudios y su obra: Carboneras y el mediterráneo.
 
Durante los últimos años, iras abandonar España y afincarse en Normandía, ha seguido en su línea literaria mas fecunda, publicando ensayos de interpretación hermenéutica, opinando y señalando los errores de bulto de la sociedad, proponiendo alternativas, cuyas respuestas encontraremos en nuestro cerebro (La face cachée du cerveau), buceando en una herencia simbólica inscrita en los libros sagrados y cuyo código estamos impelidos a desvelar. Dominique Aubier ha dedicado toda su vida a esta labor, esta es su misión, y su obra representa un buen ejemplo de la pasión por un lugar, Carboneras, un país, España, y un sentido: la verdad revelada.
Dominique Aubier : La dame de Carboneras
Webmaster: Olivier.V
Copyright 2012  I  Site actualisé le 16 mai 2012